Pasamos por la vida quejándonos por la multitud de injusticias que vemos a diario, nos rasgamos las vestiduras, comentamos en el círculo de amigos, pero de allí no pasamos.  La mayoría de veces, observamos y seguimos adelante, sin importanos.

Creemos que corresponde a otros, que cada uno se defienda como pueda. Y seguimos, con paso acelerado, ciegos frente a la injusticia. Pero, no olvidemos, que a nosotros nos puede llegar ese día, cuando la suframos en carne propia y ,,,,, también estaremos SOLOS.