
Al verla de lejos causa lástima, nos embarga cierto dolor por las personas a quienes acompaña todos los días y a muchos por generaciones. Siempre han sentido su presencia, ya son como amigos, aunque les cause muchos males.
Al verla de cerca, aterra a quienes la ven por primera vez y tienen sensibilidad social. Aunque existen otros que no les importa, es casi invisible o forma parte del paisaje citadino o rural.
Es la miseria o como dicen otros la indigencia. Mirarla a través de las cifras no es tan amenazante, pero al enfrentarla cara a cara, el panorama es totalmente diferente, palparla, ver las niñas, niños y adultos que la padecen es sencillamente escalofriante, sus manifestaciones más sobresalientes son:
- Casas con paredes de cartón, Niños, niñas y jóvenes sin educación Familias sin asistencia médica y hospitalaria en caso de enfermedad No tienen las tres comidas diarias, y cuando las tienen son escasas de proteínas y abundante en carbohidratos Niños y niñas con vientres abultados y famélicos, por el parasitismo y la escasez de alimentos Calles sin pavimentación, por ello cuando aparecen las lluvias se llenan de lodazales. Habitan en zonas de alto riesgo, como viven en las laderas, el invierno causa deslizamientos que arrasan con sus habitaciones y muchos pierden sus vidas
Había 71 millones de personas, en la miseria en Latinoamérica, en el 2006, según los datos de la CEPAL, siendo una cifra bastante alarmante, pues son personas que tienen ingresos inferiores a un dólar diario. Con ese dinero tienen que sobrevivir toda una familia.
Es un horror, si pensamos que una persona en un restaurante exclusivo, por una cena paga $100 dólares o más, que equivale al ingreso de diario de 100 familias en estado de miseria.
A mí me causa dolor y horror la situación de miseria de 71 millones de personas, sobre todo que no están lejos de nosotros, ni en África, sino en un barrio cercano a nuestro hogar.




14 comentarios
Jo 21 ene 2009 | 11:32 AM
Se pueden sacar muchos datos a propósito de la miseria, todos escalofriantes. Voy a hablar de uno que conozco. En Francia existe un decreto que prohibe que el personal que trabaja en la restauración de centros públicos (hospitales, colegios, asilos, etc.) pueda llevarse la comida que sobra a su casa. Este decreto exige también que toda la comida que no ha sido utilizada sea tirada todos los días sin faltar ninguno. Se esgrimen motivos de higiene para llevar a cabo este despilfarro, que si sumamos establecimiento por establecimiento, nos da una cifra escandalosa de la comida que se llega a tirar. Con solo el aprovechamiento de estas sobras de los establecimientos públicos (y no hablemos de los restaurantes) estoy convencido de que el hambre se erradicaría en todo el planeta.
Jesús 21 ene 2009 | 02:22 PM
¿Sabes cuánto dinero da esa imagen a los medios de comunicación? Ríete tu del precio por una cena en un restaurante exclusivo, incluso para invitar a toda una gran ciudad a ese mismo restaurante. Sin embargo, negocian con esa imagen quienes más dinero tienen, en lugar de, por ejemplo, dárselo a esas familias. Pretenden, por el contrario, que nos hagamos responsables de ellos quienes no tenemos mucho que ofrecer. Por supuesto, abogo por hacer algo de nuestra parte, pero no somos ni los únicos, ni quienes podemos solucionar más cantidad de situaciones así. Y no digo ésto para refugiarme en la excusa y no hacer nada, sino para señalar que el problema se extiende mucho más de lo que creemos ó queremos creer.
Es difícil expresar con palabras cómo me siento cada vez que veo personas así, como bien dices, a la vuelta de la esquina.
Un abrazo
Benjamín Rivera 21 ene 2009 | 03:33 PM
Hola cómo estás, espero que bien, yo estoy bien... una situación sino se soluciona es difícil revertir y con stas crsisis y recesiones económicas aumentarán más la cantidad de pobres en Latinoamerica y en el mundo.... buneo, te dejo, adios...
abril-ale 22 ene 2009 | 02:14 AM
Sin embargo el presupuesto para compra de armas aumenta, que repugnante es todo esto, no hay más palabras.
Yon, al parecer se normalizó la coctelera. Gracias por todo.
Besitos.
argivo 22 ene 2009 | 04:52 AM
Me hizoi acordar, Yon, de la canción de Alí Primera: "qué tristes viven los niños/ en las casas de cartón..". Situación que no se remediará si la riqueza sigue tan mal repartida, y seguimos en ese papel de traspatio de USA. Un abrazo. Argivo
Jo 22 ene 2009 | 08:12 AM
Este artículo me ha inspirado un post que publico en mi blog, 'Otra vara de medir la pobreza y la riqueza'. Saludos.
yon Khauss 22 ene 2009 | 11:27 AM
Jo:
El ejemplp que traes muestra como funciona el sistema capitalista, donde realmente no importa la persona, el hombre sino el consumidor.
Un abrazo
yon Khauss 22 ene 2009 | 11:32 AM
Jesús:
Es aberrante como la miseria se vuelve también una mercancia, la imagen de ella se vende y esa utilidad engrosa los bolsillos de los capitalista, y como en esre caso que mencionas, ni siquiera las migajas llegan a los pobres.
Un abrazo
yon Khauss 22 ene 2009 | 11:35 AM
Benjamín:
Las crisis económicas golpean con más fiereza a los pobres, quienes pierden sus empleos, reciben menos ingresos, etc,, es decir más hambre y miseria.
Un abrazo
yon Khauss 22 ene 2009 | 11:38 AM
Ale:
El presupuesto para la guerra aumenta y que paradoja, más se hace en los países pobres. Mientras los programas de ayuda para los pobres y miserables, no lo hacen en la missma proporción.
Miles de abrazos
yon Khauss 22 ene 2009 | 11:42 AM
Aegivo:
Esa viaja canción de protesta social retrata la situación de la pobreza y la miseria, y pensar que los descrito en ella no solamente subsiste sino que está peor.
Un abrazo.
yon Khauss 22 ene 2009 | 11:43 AM
Jo:
Te visitaré más tarde.
Un abrazo
Anita B. 22 ene 2009 | 03:34 PM
La primera vez que vi esta imagen me impactó muchísimo, incluso más que aquella tan famosa de Kevin Carter (niña y buitre, para situar). Esta fotografía refleja la miseria con una gran fuerza. Me cuestioné, casi como con una conciencia superior, el verdadero valor de los cimientos sobre los que edificamos nuestra monstruosa sociedad, ¿hasta qué punto es sostenible? ¿A costa de qué? ¿De quién? Así confirmo mi pensamiento: desde la comodidad de mi hogar, con mi culo en un asiento bien mullido, mi cuerpo recién lavado y alimentado, no me siento con derecho ni vergüenza de quejarme por nada.
Besinhos from Anita B.
skpe 22 ene 2009 | 11:41 PM
Se le encoge a una el alma...un reflejo de realidad la de tu blog un Beso.
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