• - " No llore, usted es un hombre"
  • - " No sea tan blando, eso déjelo para las mujeres"
  • - " Los hombres son de la calle y las mujeres para la casa"
  • - " Esos son juguetes de niñas"

 

Las frases anteriores son pronunciadas por las madres, abuelas, hermanas para reprocharles algún comportamiento a los niños o jóvenes, que ellas consideran contrario a la masculinidad de sus hijos.

 

También se oye a menudo en nuestros hogares, las siguientes sentencias, pero dirigidas a las niñas y las mujeres jóvenes, emitidas por las madres:

 

-"Las mujeres deben respetar y obedecer a sus esposos"

- "Al hombre hay que perdonarle sus infidelidades, ellos son así"

- "Hay que atender al hombre en la casa, para que no se aburra y no busque a otra"

- "No importa lo que el hombre haga fuera del hogar, desde que cumpla con sus obligaciones".

- "La mujer debe satisfacer todos los deseos del hombre, de lo contrario se busca otra"

 

Esas frases repetidas por muchos años en las mentes infantiles y juveniles, van sembrando en ellos y ellas, los valores del machismo, con todas las consecuencias adversas para la vida cotidiana de las mujeres; como son el maltrato, físico y psicológico.

 

Con esas enseñanzas, colocan al hombre como amo y señor, y las mujeres deben estar a su servicio y complacerle cualquier deseo. Por ello se vuelve un tirano, un déspota, incapaz de tener ternura, desahogar sus frustraciones con el llanto, amar a su mujer como una igual y no como un objeto sexual.

 

Es necesario, educar a las mujeres, para que dejen de verter estas enseñanzas, que solo siembran el machismo con sus efectos nefastos tanto para sus hijas e hijos.