El amor escala por los tallos

hasta calar los pétalos.

En silencio nos va penetrando

hasta adentrarse

y posesionarse

de nuestra esencia de mujer.

 

El amor siembra nuestras campiñas,

crece como la enredadera,

asiéndonos, poseyéndonos,

aferrándose a nuestras entrañas,

provocando los gemidos.

 Atrapa nuestro aliento,

arrulla nuestras soledades,

enjuga nuestro llanto,

 lame nuestras heridas.

 No sabemos como llega,

ni hacia donde irá.

Abre sus océanos

y nos muestra el paraíso

haciéndonos tocar el infinito.

 Bendito amor...

cubrinos con tu piel,

conducinos a lo desconocido

y hacenos rozar la locura.

 Cuando llegués no olvidés tocar mi puerta.

 Abril-ale