El abuso sexual a los menores de edad, con especial énfasis en los niños, por parte de algunos sacerdotes de la iglesia católica, dejan al desnudo, una de las principales lacras de esa denominación religiosa, tan influyente en Hispanoamérica.

 

Cada día, son más los casos que salen a la luz pública, son aberrantes, son de tal magnitud que producen estupor, rabia, ira y dolor, al ver como los niños son maltratados sexualmente, marcados de por vida y muchos de ellos, si no reciben un tratamiento sicológico adecuado, pueden abusar de otros menores, cuando sean adultos, repitiendo ese círculo perverso.

 

Un sacerdote católico, cuyo nombre prefiero no recordar, tiene una fundación, cuyo objetivo es ayudar a los niños más pobres, en un  barrio bogotano de los más deprimidos de la ciudad, sirve para ocultar los malos procederes del religioso; es así que con regalos, halagos, se gana la confianza de los niños y poco a poco, los atrae, los incita a bajarse los pantalones y les acaricia las piernas, los genitales; ese procedimiento lo realiza ya sea en la sede de la Ong o en una finca, que tiene la orden, en Melgar, un pueblo veraniego, a dos horas de la Bogotá.

 

Algunos niños, dieron su versión, al programa televisivo Siete Días, de la Cadena Caracol; lo mismo que una sicóloga y otra funcionaria de la Fundación, quienes renunciaron a sus cargos y denunciaron al sacerdote.  Este, a pesar de las evidencias lo niega todo, su Fundación fue cerrada, sin embargo, se creó una nueva, que aunque no aparezca su nombre, funciona en el mismo lugar y el religioso sigue ahí.

 

El otro caso, el del padre Jiménez, denunciado en el mismo programa, muestra otra faceta del mismo problema. Este individuo, era el vicerrector de un colegio privado, ubicado también en una zona deprimida de la capital colombiana, allí el religiosos abusaba, en su oficina de los menores, es un pervertido de marca mayor, pues aprovechaba su posición de autoridad académica y religiosa para abusar de los menores y pensar que tiene 65 años.

 

Un video, suministrado al programa Siete Días, muestra al religioso haciéndole sexo oral a un niño de unos 13 años; como siempre lo negó todo, el rector del colegio, otro religioso, miró el video y habló de error, de pecado. El Superior de la orden religiosa, en la ciudad, se negó, inicialmente a ver el video, después con reticencia lo miró, dijo no conocer el sacerdote.

 

El padre Jiménez, fue separado del cargo en el colegio, enviado a reclusión en uno de los claustros de la Orden religiosa, según la versión de sus superiores.

 

Los superiores religiosos católicos, hablan de errores cometidos, de pecados, retiros espirituales, quitarle temporalmente sus funciones religiosas y en una situación extrema de retirarlos como religiosos.

 

Hablan, que hay que mirar que son hombres, que cometieron un pecado, que es necesario perdonar porque así lo enseñó Jesús; pero que respondan por los delitos cometidos, ante la justicia ordinaria, permanecen mudos y sordos.