Dejo mis manos cerca de ti.
Sé que duermes y apenas sientes el calor que te estoy dando.
Afuera sopla el viento como un desafío en los cristales de la ventana
y la luna llena recorre la habitación con su álgido susurro.
Todo es impredecible.
Tú y yo aquí renaciendo de la soledad
y amándonos como nunca lo habíamos hecho,
dejando en la piel un calido reguero de felicidad.
Todavía me hormiguean las manos y huelo en ellas
el dolor de la espera de tu cuerpo
y ese sabor denso a miel
que en mi boca se deshizo
como un azucarillo.
Así te velo el sueño,
recordando nuestra autentica noche de amor.
Autor: Fernando Sarría
Fuente: Aquí


5 comentarios
fdez_barrio 27 jun 2009 | 11:05 AM
OBSERVAR AL AMADO MIENTRAS DUERME, PROTEGER SU SUEÑO Y ADORARLO.... QUE TERNURA, QUE POEMA TAN BELLO.
ME GUSTA MUCHO.
SALUDOS
tess 27 jun 2009 | 11:56 AM
Qué belleza de palabras, sutiles y tan intensas a la vez.
BesoTess mágicos, como éstas letras.
Daniel Eduardo Palavecino 27 jun 2009 | 05:25 PM
Noche azucarada de amor
deshaciéndose en la boca,
de tu cuerpo y la espera, el dolor.
Velo tu sueño y me arroba,
un homigueo de manos.
Densa miel, en su sabor.
Muy bueno tu escrito.
Gracias por tu visita y agregarme como amigo.
Igual hago yo contigo.
Saludos.
Daniel
abril-ale 27 jun 2009 | 08:43 PM
Me enamoro de las letras de Fernando Sarría.
Me quedo con:
"Todavía me hormiguean las manos y huelo en ellas
el dolor de la espera de tu cuerpo
y ese sabor denso a miel
que en mi boca se deshizo
como un azucarillo.
Así te velo el sueño,
recordando nuestra autentica noche de amor"
Besitos de sábado. :)
Benjamin Rivera Valdés 28 jun 2009 | 02:10 AM
Hola, cómo estás, espero que bien. yo estoy bien... lindo poema,,,, saludos.... adios...
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