Regálame la flor de vello hirsuto,
marisma de corolas y de estambre,
no ves que llevo el hambre
prendido del estigma de tu fruto;
paciente cicatriz de largo luto,
almíbares y enjambre,
jirón de oscuridad en la raigambre
de un cielo diminuto.
Regálame la flor, ponla en mi mano,
abismo cotidiano
y ojal de maravillas y de agravios,
pulsión de roja sed, garganta ciega,
gota blanda que riega
el surco de sequía de mis labios.

Autor: Carlos Casallas

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