Aprender a usar la tecnología informática reviste de dos pasos por lo general: conocer el uso o la mecánica de la herramienta en particular, y luego determinar cómo utilizarla en beneficio del proceso que uno ejecuta.

 

Desafortunadamente con el avance de las tecnologías informáticas es prácticamente imposible mantenerse al día en todas las aplicaciones, y mucho menos incorporar también nuevas aplicaciones. Hace unos años, se aprendía a utilizar un procesador de palabra (WordStar), una hoja de Cálculo (Visicalc o Multiplan) y para los que iban a la vanguardia, se manejaba un elaborador de presentaciones (Harvard Graphics). Es indispensable remontarnos a la tecnología disponible entonces: no había ni impresoras a color, ni pantallas a color, y mucho menos videobeams, por lo que todo se hacía para ser reproducido en papel y es así como las "presentaciones" en Harvard Graphics eran para ser impresas en acetatos.

 

Para los menores de 30 años, todo esto puede parecer como traído de la película del pasado, pero así eran las tecnologías. Los cursos de enseñanza eran sobre el manejo de la aplicación. Como subrayar en WordStar o como hacer un formula en una hoja de cálculo. Por lo general con ejemplos sencillos, que al tratar de extrapolarlos a la vida real, se hacía imposible el uso del programa.

 

Surgen entonces dos movimientos de rápido desarrollo: el que busca hacer intuitiva la tecnología para que no se tenga que aprender a usar, y el que incorpora mayor funcionalidad en cada aplicativo para que se puedan "hacer mas cosas" con el programa. Estos dos movimientos al parecer van en contravía, el primero eliminando la necesidad de "aprender el programa" y el segundo casi exigiendo la existencia de programas de capacitación específicos.

 

El dilema se presenta entonces en la formulación del modelo pedagógico mediante el cual se quiere acercar al usuario a la tecnología. Cuando estudiaba ingeniería, era de gran utilidad saber el "como" para poder intuir el qué. Era mucho más fácil aprender a guardar un archivo en un disco, cuando se conocía precisamente el procedimiento que utilizaría el computador para hacer la tarea. De la misma manera, era fácil entonces tratar de resolver problemas.

 

Hoy veo como en las personas el saber el "como" no hace parte de la ecuación. El uso de una persona de avanzada edad de un computador con cámara y micrófono para comunicarse con sus familiares lejanos, toma menos de 10 minutos de aprendizaje. Estoy seguro que estas personas ni siquiera entretienen la idea de querer saber el como, simplemente usan la tecnología. Lo mismo sucede con los jóvenes usuarios, que poco o nada quieren o necesitan saber del cómo para utilizar el celular, conectarse con él a la Internet para usar la mensajería multiusuario y enviarse fotos de un lado a otro.

 

Estos ejemplos dejan claro que ya no se requiere aprender la tecnología, excepto para quienes trabajan directamente creándola o modificándola, de la misma manera como ya no se requiere aprender cálculo matemático en todas sus expresiones para ser ingeniero electrónico, sino lo estrictamente necesario.

 

En el uso de la tecnología, las barreras de entrada se tildan en el acceso a la misma mediante computadores y conectividad básicamente, y en la capacitación para su uso. En el primero abundan planes de proveer equipos a bajo costo, y conectividad gratuita. Sin embargo, en el aspecto de la capacitación seguimos estancados en enseñar a usar una herramienta, y no a resolver problemas con la ayuda de la misma. Hoy no requerimos expertos en procesadores de palabra para escribir un libro, necesitamos escritores que sepan usarlo.

 

Jose Camilo Daccach T.    

 

 

Fuente: Aquí