De prisa como el viento

van pasando,

los días y las noches

de la infancia...

un ángel nos depara

sus cuidados,

mientras tejen sus manos

una esperanza...

 

Después llegan los años

juveniles...

los juegos, los amigos,

el colegio...

el alma ya define

sus perfiles...

de pronto el corazón

comienza a cultivar

un sueño...

 

Y brotan como un manantial,

las mieles del primer amor,

el alma ya quiere volar

y vuela tras una ilusión...

y aprendemos que el dolor

y la alegría

son la esencia

permanente de la vida.

 

Y luego cuando somos dos,

en busca de un mismo ideal,

buscamos un nido de amor,

refugio que se llama hogar.

Y empezamos otra etapa del camino...

un hombre, una mujer,

unidos con la fe

en un destino...

 

Los frutos de ese amor,

que Dios bendijo,

alegran el hogar con su presencia,

a quien se quiere mas,

sino a los hijos,

son la prolongación

de la existencia...

después cuantos esfuerzos y desvelos

para que no les falte nunca nada

para que cuando crezcan lleguen lejos

y puedan alcanzar esa felicidad

tan anhelada...

 

Y luego como es natural

la vida debe proseguir

los hijos se quieren casar

y lo tenemos que admitir

y empezamos otra etapa de la vida

una etapa que "ya no es desconocida"...

 

Y luego cuando ellos se van,

algunos sin decir adiós,

el frío de la soledad

golpea nuestro corazón,

es por eso amor Mio que te digo

por una y otra vez...

si llego a la vejez...

que estés conmigo.

 

Fuente: musica.com