Hace un tiempo empecé a recibir anónimos insinuantes de una mujer que dice haberme conocido en el pasado. Con el paso de las cartas hizo explícito su interés de tener sexo conmigo e incluso adjuntó una foto como evidencia de sus atributos respetables. Pero mi mujer descubrió las cartas y montó la escena de celos respectiva. Sólo entró en razón cuando le expuse todas las ventajas de planear una excitante noche de tres para derrotar el tedio de tantos años de rutinario matrimonio.

  

Envié rápidamente la carta con la propuesta respectiva y la respuesta provino del excitado esposo que se mostraba sumamente entusiasmado y con la idea de integrar ese trío amoroso.

Publicado por Alejandro Ramírez Giraldo