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Mercedes Sosa se despidió del mundo, es un adiós inesperado, sin anuncio, porque todos deseábamos que siempre estuviera a nuestro lado acompañándonos con sus canciones.

Era una luchadora incansable, que con su voz y tambora, defendió a muerte a los desvalidos, los más pobres; con sus armas, la tambora y potente voz, hizo temblar a los poderosos de su tierra, que siempre han usufructuado de los dolores y el trabajo de su pueblo.

Mercedes Sosa, era el arquetipo contrario de las cantantes de moda, sus rasgos  indígenas, de los que siempre estuvo orgullosa, eran su distintivo. No requirió de cosméticos, ni de otros artificios para la belleza física; ella era solamente una gran cantante que le cantaba a su pueblo y todos la amaban sin restricciones.

En las concentraciones de protesta estudiantil, sus canciones eran invitadas de primera línea, con ellas sus ánimos crecían y estaban prestos para sus manifestaciones contra las injusticias sociales.

Una de ellas, es " Me gustan los estudiantes":

 

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Mercedes amaba la vida, pero una vida donde todos tuviéramos las mismas oportunidades, una sociedad igualitaria, inclusive, donde todos viviéramos en paz, sin distingos de sexo o religión.

En "Gracias a la vida", entonó de forma magistral, sus creencias en este campo:

 

 

 

En  "Alfonsina y el Mar"", muestra toda su calidad interpretativa y los matices de su voz son inigualables, siendo de lejos, la mejor versión de esta bella canción.

 

  MERCEDES SOSA SIEMPRE VIVIRA ENTRE NOSOTROS.