En la lejanía hay unos ojos

que me hacen suspirar,

llenando de dicha mis días

y me hacen soñar.

 

Me dicen...

que la dicha es buena

que hay esperanzas en el mañana,

que el jilguero canta

para enarbolar mis versos

cada mañana.

 

 

Esos ojos que recorren mi cuerpo

lentamente y de reojo

con mirar hechicero,

le dicen a mi alma

muy quedo...

 

...¡ Quiero ser tuyo!

 

 

Aquellos ojos de mirar sereno

de pupilas radiantes igual que

dos luceros

ojos morunos y cautivadores

hicieron que le entregara

mi alma y mi ser por completo.

 

Ahora que estamos solos

con la luna en menguante

mirándonos de soslayo

quiero decirte vida mía,

que tus ojos han embrujado

con arreboles el alma mía..

 

Tus ojos de mirar directo

le dicen a mi alma con sus silencios...

 

...¡te quiero a ti en este instante,

no quiero perderte por ningún momento!

 

Aquellos ojos que atravesaron los mares

cubiertos de aromas y azahares,

llenaron mi alma

con susurros tenues diciendo dulcemente...

 

...¡Te quiero.. te quiero!

Autor : Ravel