Cuando el amor llega suenan los clarines, las trompetas, todo es luz alrededor.  Los días son más brillantes, andamos en las nubes, no caminamos sino levitamos.  Todas las personas son bellas, hermosas y sonríen por doquier.  Estamos en el paroxismo amoroso, gozamos de las mieles del cielo en la tierra. Todo es perfecto.

Nuestra pareja, fuera de ser la más bella físicamente, es un dechado de virtudes, es un ángel encarnado, le regalamos las estrellas, la luna, el universo entero. Desdichado aquel que osa lanzar una palabra en su contra, porque contra atacamos con fiereza y lo quisiéramos desaparecer de la faz terrenal.  Nadie es tan divino y angelical como nuestra pareja.

De un momento a otro aparecen rumores insistentes, de su comportamiento desleal. Uno cierra los ojos, cierra el entendimiento, para nosotros no puede ser cierto que ello suceda.  Negamos cualquier evidencia, pues todos, amigos, amigas, conocidos tienen  envidia del inmenso amor que nos embarga.  Peleamos con amigos y amigas,  los alejamos,  solo quieren nuestra desdicha.

Pero la vida es cruel, amarga y la infidelidad es imposible taparla, allí está, con su nefanda presencia.  Vivimos el horror de los horrores,  todo se derrumba, el mundo es negro, los días grises, la intranquilidad aparece en magnitud superlativa, con su amiga la depresión.  Sin embargo, el tiempo obra milagros y logramos racionalizar ese mal amor.  Con lentitud sacamos ese amor del corazón,  las pocas briznas que desesperadamente resisten hay que sacarlas con fuerza, para dejar vacio el corazón de ese amor.

Con la letra e interpretación de "Cenizas al Viento", una vieja canción Colombiana, se da por terminado ese amor  dañino e infiel.

  

 

Yo me voy hasta el monte mañana,

Yo  me voy a cortar leña verde,

para  hacer una hoguera y en ella,

en  ella echar a quemar tu cariño.

 

Recoger de ese amor las cenizas,

Y  después arrojarlas al viento,

saber que no queda de ti,

no  queda de ti ni siquiera el recuerdo.(Bis)

 

 

 

Todos esos dolores,

que en el alma dejan,

los viejos amores,

solamente se curan,

de todos sus males,

con nuevos amores,

 

Por eso hoy me marcho,

por eso hoy te marchas,

sin que pase nada,

por que esas cenizas,

yo las tiro al viento,

para que no quede,

para que no quede,

de ti ni el recuerdo.

Letra de:  José A. Morales