
Habitualmente tengo la sensación de que nos llenamos la cabeza de verdades sobre nosotros mismos y sobre los demás, que puede que no sean ciertas. El otro día tuve la gran oportunidad de escuchar a Mario Alonso Puig. Entre un montón de cosas maravillosas que nos contó, me quedo con su fórmula para las creencias:
Creencias = hecho real + valoración que yo hago
Y por tanto, según Mario, las valoraciones que hacemos, basadas en nuestra experiencia y en nuestros aprendizajes, son las que nos llevan a determinar y definir una cosa en sí misma. Siguiendo esta teoría, podríamos decir que en realidad las cosas que creemos, y que pueden ser ciertas para nosotros, no lo son para otras personas, que pueden hacer una valoración diferente.
Claro que, y siguiendo con esto, nos podríamos plantear si lo que creemos es cierto o no y, la verdad, no tengo una clara respuesta. Sí que opino que un hecho es algo concreto y real en sí mismo, pero sus consecuencias y cómo nosotros actuamos o lo interpretamos es así sólo para nosotros mismos y, por tanto, cambia la realidad.

Replantearse creencias es difícil, pero puede que debamos, antes de enfadarnos o tomar determinadas decisiones, plantearnos cómo lo estará viendo la otra persona o por qué reaccionamos o lo vemos así. Desde aquí, me gustaría proponer un chek- list ante nuestras propias creencias:
- Verifica: esto que creo, ¿está basado en qué hechos reales?
- Contextualiza: ¿en qué contexto han acontecido?
- Humildad: ¿cómo lo podría ver o enfocar de otra manera?, ¿qué parte de responsabilidad tengo yo?
- Empatía: ¿cómo lo ve la otra persona?
- Feed back: ¿cómo lo ve alguien ajeno?

Las cosas que ocurren vienen determinadas, en cierta proporción, también por lo que nosotros creemos y cómo reaccionamos ante ellas; así, si os parece bien, ¿por qué no intentarlo? Replanteemos nuestras creencias en base a esta pequeña fórmula y reconozcamos que nosotros somos parte implicada en las cosas que pasan. Puede que así veamos otro lado maravilloso de la vida que nos ayude a enfadarnos menos, desdramatizar y empatizar con las personas que tenemos a nuestro alrededor.
Cada vez más, y puede que sea sólo cosa de la edad, me gusta buscar nuevos enfoques que me ayuden a simplificar mi vida y vivir en mayor armonía con mi alrededor, ¿te apuntas?
FUENTE: AQUÍ
Publicado por Nekane Rodriguez de Galarza en Desarrollo, Valores





8 comentarios
Benjamín Rivera 8 sep 2010 | 01:42 AM
Hola, solo la mente y el pensamiento, adios.
abril-ale 8 sep 2010 | 06:01 AM
Me apunto.
Besoooooooooooooooos. =)
sleipnir70 8 sep 2010 | 09:20 AM
Con los años uno se calma, el grado de visceralidad de cada uno se apacigua.
Dificil llevar a cabo ese checklist en determinadas situaciones, normalmente lo hacemos después de...cuando a lo mejor ya es demasiado tarde.
Una sonrisa meditada
aurora 9 sep 2010 | 01:39 PM
Estoy de acuerdo contigo. Nos han metido tantas ideas en la cabeza que ya no pensamos por nosotros mismos, sino siguiendo los dictados de los demás, ya sea la Tele, El Gobierno, la publicidad o el vecino de al lado.
A veces parecemos borregos y no somos capaces de decir algo original y nuestro, por miedo a que nos critiquen por tener ideas propias..
yon Khauss 9 sep 2010 | 02:33 PM
Benjamín:
El pensamiento libre y sin ataduras es hacia que debemos tender.
Abrazo
yon Khauss 9 sep 2010 | 02:39 PM
Ale:
Mirar la vida, los fenómenos sociales mirando diferentes enfoques, es lo más sano para tener un jucio más objetivo y sin que una sola ideología sea el faro que guie nuestro pensamiento y así podamos usar un raciocinio sin ataduduras.
Un millón de abrazos
yon Khauss 9 sep 2010 | 02:41 PM
Sleipner:
Nunca es tarde para comenzar, si no damos el primer paso quedaremos estáticos.
Un abrazo
yon Khauss 9 sep 2010 | 02:45 PM
Aurora:
Hay que liberarnos de los dictados que hacen los medios de comunicación, cuestionar la veracidad de lo que dicen, los valores que pregonan, las actitudes que difunden, etc..
Un abrazo
Escribe un comentario