Las opiniones son controvertidas, en ellas la posición moral y religiosa juegan un papel predonderante. Uno de los principales oponentes es la iglesia católica, al considerar que solo Dios el  "dueño de la vida", él es el dador de la vida y por ello es el único que puede quitarla.

Desde esa óptica, la eutanasia puede considerarse como un suicidio y sus asitentes unos homicidas. Dentro de esa concepción, el dolor del individuo es irrelevante y es solo un purificador, sirviendo como un elemento para conseguir la salvación eterna.

Cuando el dolor es insoportable, día tras día, minuto tras minuto, sin un paliativo, descansar de el es lo único que se desea. No creo que un Dios bondadoso, que se considera un padre quiera un tormento desboradado para sus hijos. Sentir que nada, ni la morfina, puede acabar con ese inmenso dolor, que en lugar de amainar su ataque, lo acrecienta, es el momento propicio que lleva a desear la muerte, en esos instantes, pocos pueden, pensar en prédicas religiosas y que ello les allana el camino al cielo o a una vida eterna feliz, la mayoría desea terminar con la enfermedad y sus horrores, aunque el sendero sea la muerte.

Los lectores y lectoras tienen la palabra