La época navideña es un tiempo que destinamos para congraciarnos con nuestros parientes, familiares, amigos y aún con aquellos que tenemos algunas diferencias. Es un tiempo mágico, guarda un hechizo, con un prisma especial para ver todo lo que circunda nuestra cotidianidad.

Mujeres, hombres, niños, niñas y viejos, sonrien en las calles, con ese rostro de alegría que deseariamos que fuera perenne, que no cambiara, así la navidad se apague.

Hay muchos seres en este momento, pasando penurias, desdichas, dolor, que desearían que la navidad nunca asomara su cara sonriente y feliz, porque para ellos, es todo lo contrario, es una faz triste que solo contribuye a que crezca su amargura; por ello,  los que gozan deben acercárseles para darle un abrazo, una mano de compañía, con algo, que ayude a mermar sus dolencias anímicas.