El algodón no engaña, pero la depresión sí. Por eso, a muchos les parece una tontería, una enfermedad inventada. Pero no lo es, especialmente la depresión severa, ya que hasta un 15% de los depresivos recurrentes se suicidan. La Organización Mundial de la Salud advirtió que si nada lo impide, en el año 2020 será la segunda causa más habitual de discapacidad, sólo superada por las enfermedades cardíacas. ¿Podemos hacer algo más de lo que ya hacemos? ¡Por supuesto!

 

La sociedad occidental actual se distingue por el incremento del ocio, la facilidad para satisfacer deseos o la inmediatez. Bajo esta atractiva apariencia se esconden unas consecuencias adversas derivadas del acostumbramiento a lo bueno. Así, cuando alguna cosa falla -que cada vez fallan más-, las expectativas no se cumplen o surgen problemas imprevistos e importantes, no se está emocionalmente preparado para afrontarlo y la consecuencia final más generalizada, después de pasar por períodos más o menos estresantes, suele ser la depresión.  Bajo sus efectos, la persona no ve otras salidas que refugiarse pasivamente bajo el manto de los antidepresivos, de la comida, de la bebida, del aislamiento..., mientras espera que los problemas se resuelvan por si solos.

 Esta actitud pasiva de la persona y su creencia en la falta de control sobre los sucesos externos, propicia que no se afronten adecuada y positivamente las causas que han desencadenado la depresión, favoreciendo al mismo tiempo, los factores mantenedores del problema. De esta forma, sus efectos se dilatan en el tiempo y sus consecuencias le perjudican cada vez más, tanto a ella como a quienes la rodean.

 Así pues, es imprescindible modificar esta situación pasiva, impotente y negativista. Para ello se dispone de diferentes recursos que a pesar de su eficacia demostrada, se encuentran infrautilizados. En primer lugar, disponemos de la Psicología, la cual cuenta con técnicas beneficiosas en casos de depresión. Un ejemplo de los muchos que existen lo tenemos en un estudio publicado por British Journal of Psychiatry y realizado con 180 personas con depresión. Se constató al final del estudio, un 70% de éxito aplicando solamente psicoterapia cognitiva, contra un 49% administrando sólo medicación antidepresiva.

 La Psicología cuenta con eficaces técnicas de ayuda y de la misma forma que se va a un gimnasio a hacer fitness o Pilates para mejorar el estado físico, también se puede mejorar el estado mental con un entrenamiento psicológico adecuado. Pero para eso debemos dejar de pensar aquello de que -para ir al psicólogo hay que estar mal de la cabeza-. ¡Ya no! Se puede y se debe ir al psicólogo de forma natural para optimizar nuestras habilidades cognitivas y emocionales, para mejorar nuestra persona, aprendiendo a dar lo mejor de nosotros mismos. Nos sentiremos más fuertes y seguros mentalmente.

 En segundo lugar, disponemos de recursos biológicos y naturales que también han demostrado una gran eficacia. Desde hace bastantes años, gracias a diversos estudios epidemiológicos, se comprobó que las poblaciones que consumían mayor cantidad de pescado azul, ricos en ácidos grasos omega-3, tenían menos problemas emocionales y mentales. Éstos y otros muchos estudios, llevaron a la Asociación Psiquiátrica Americana, -después de realizar un metaanálisis para comprobar si el beneficio era realmente significativo-, a recomendar el uso de los omega-3 como complemento en el tratamiento y en la prevención de la depresión.

 

Una de las muchas investigaciones realizadas se hizo en Israel, con 20 pacientes que estaban deprimidos a pesar de la medicación antidepresiva y que no mejoraban en el momento de entrar en el estudio. Se administró a la mitad de ellos, una cápsula de E-EPA -un complemento omega-3- y a la otra mitad placebo, además de la medicación habitual en los 2 grupos. Después de 4 semanas, 6 de los 10 pacientes del grupo E-EPA y sólo 1 del grupo placebo habían mejorado significativamente, siendo el efecto del E-EPA evidente a partir de la segunda semana.

 En el año 2008, 48 personas con depresión mayor fueron divididas en 3 grupos. Se administró al primer grupo 20mg diarios de fluoxetina, al segundo grupo 1.000mg de EPA y al tercero la combinación de ambos. Al cabo de 8 semanas, la mejora de los indicadores de depresión fue del 50% para el grupo fluoxetina, del 56% para el grupo EPA y del 81% para el grupo fluoxetina+EPA. La conclusión fue que la complementación de fluoxetina con EPA mejora los resultados en el tratamiento de depresión severa. Pero también observamos que los resultados con EPA se equiparan prácticamente a los de la fluoxetina.

 Como veis, los datos son elocuentes. Los omega-3 pueden ser de gran ayuda para luchar contra la depresión y sin los efectos secundarios propios de los fármacos. El hecho de que los trastornos psíquicos están apareciendo en edades cada vez más tempranas, me llevó hace ya un par de años, a realizar un breve estudio recopilatorio de las investigaciones sobre la eficacia preventiva y complementaria de los omega-3 en trastornos mentales y emocionales, el cual podéis consultar aquí si queréis ampliar información al respecto.

 En definitiva amigos, combinando los beneficios de la Psicología y de la Naturopatía, se pueden potenciar sinérgicamente sus efectos y al superar la depresión, la persona pueda salir enriquecida y fortalecida de ella, de tal manera que pueda llegar a decir tranquilamente -¿Depresión? ¡No, gracias!-

 

Escrito por jose maria guillen llado