.

Antes de los años setenta, pasar juntos la primera noche significaba consumar la relación. Hoy no es más que una etapa. En su libro "la mañana siguiente: como nace una historia de amor", el sociólogo francés Jean-Claude Kaufmann, revela cómo "la mañana después" pueden determinar el futuro de una relación de pareja.La pareja inspira muchos trabajos. A usted le interesa lo que sucede la primera mañana, ¿por qué?

Jean-Claude Kaufmann: Hace mucho tiempo que me interesan los gestos aparentemente ordinarios que en realidad no lo son. Esos automatismos culturales que todos llevamos incorporados y que sólo se hacen visibles en la intimidad. En 1992 trabajé sobre la "Trama conyugal", que fue un pretexto para estudiar estos signos aparentemente anodinos.

Afirma que el futuro de una pareja se decide a lo largo de la primera mañana, pero apenas habla de lo que sucede antes de esa primera noche...

 

Jean-Claude Kaufmann: Por supuesto que no todo se juega en esa primera mañana, simplemente quería insistir en el hecho de que, sin saberlo, las dos personas establecen en ese momento un sistema que se constituye de miles de parámetros. Al concentrarme en la primera mañana no estoy cuestionando el encuentro, es sólo que el relato de la primera mañana suele estar idealizado. Mediante las entrevista que realicé me di cuenta de que muchas historias habían comenzado de manera casual, en una fiesta. En la sociedad actual, en la que priman los valores individuales, nos centramos demasiado en nosotros mismos. Pero para que haya un encuentro es necesario "abandonarse" y volverse más disponible.

No deja de abordar temas delicados: ir al baño, el mal aliento por la mañana. Estamos lejos de la imagen idílica del amor...

 

Jean-Claude Kaufmann: Suele pensarse que si todo ha ido bien en el plano sexual, la mañana transcurrirá de la misma manera. Pero en la realidad existen muchas posibilidades y las historias son más bien caóticas. Tomemos el caso de Rodolfo y Erica, que son pareja pero que no viven juntos: están enamorados y por la noche lo pasan bien, pero por la mañana todo se arruina porque tienen dificultades para entrar en la vida cotidiana del otro. Otras veces se da la situación opuesta: parejas que ha comenzado con mal pie en todos los planos pero que a través del diálogo consiguen rectificar el malentendido. Los gestos poco románticos sirven para poner a prueba el amor del otro. ¿Puede el amor trascender estos pequeños defectos? La pregunta es importante porque la vida conyugal estará constituida de estas imperfecciones.

Recomienda no utilizar su libro como un manual de uso. Pero ¿qué consejos podría dar? ¿Ser natural o, por el contrario, preparar el terreno para que haya otras mañanas?

 

Jean-Claude Kaufmann: El único consejo que quisiera dar es no dudar en vivir estos instantes plenamente. La primera mañana es uno de esos momentos raros en los que el futuro está abierto, en los que estamos libres de reproducir dinámicas. Hay que comportarse como si no hubiera nada en juego, aunque no sea cierto. Ahí reside la dificultad.

 

Fuente: M. Ozanam