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Mi novia llegó a golpearme con extrema violencia. Aquello me dejó el cuerpo magullado y dolorido un par de días. Pero el dolor físico es lo de menos. Lo verdaderamente importante es el dolor de las heridas que ha dejado en mi alma. Esa jovencita, dulce y encantadora, como todos los maltratadores, de puertas para fuera, aprovechó una época de debilidad física y emocional debida a graves problemas familiares y profesionales a los que se unió una grave enfermedad que padecí, para humillarme y destrozar mi imagen pública y profesional.
Cuando fui consciente hasta dónde había llegado, su engreimiento fue tal que no soportó que plantara cara y cortara la relación. Se abalanzó sobre mí y me dio una paliza. Yo, un hombre musculoso y enérgico, no tuve más remedio que protegerme los ojos y los genitales y permitir que me sacudiera a placer un buen rato.
No satisfecha con eso, allanó mi domicilio y me robó y destruyó documentos cuyo contenido era para mí de gran valor. Cuando fui a denunciarla, en el cuartel de la policia, ni siquiera me dejaron permanecer en las dependencias. En realidad ella llevaba meses afirmando que yo era violento y que me tenía miedo, que era drogadicto y que estaba enloquecido por unos celos patológicos. Fue a llorar a la oficina de protección de la mujer y a todo el mundo le habló mal de mí, lo que me causó un terrible perjuicio profesional, social y familiar.
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Es horrible que los vecinos encima le miren a uno como a un monstruo. Cumplió su amenaza "o te vas de la comunidad autónoma o te destrozo la vida". Vivo a 700 Km y ella, apesar de los delitos que ha cometido sigue tan feliz. Cuando leo comentarios de algunas mujeres, como hay en este foro y en otros, burlándose de este tipo de experiencias, con expresiones como "pobrecitos" "pues que aprendan" y cosas por el estilo, de verdad que me cuesta entender esa actitud.
¿Por qué tengo que pagar yo por el comportamiento de hombres a los que siempre he despreciado? ¿Por qué a siempre me ha dado igual no compartir el sexo de la persona maltratada a la hora de solidarizarme con las mujeres, pero a ellas (a algunas, al menos) les cuesta tanto siquiera reconocer que un hombre también puede sufrir?
Hombres maltratados
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Los comportamientos violentos han estado ligados generalmente al género masculino. Sin embargo, en el tema de la violencia doméstica, se discute acerca de la supuesta supremacía del sexo masculino en la autoría de los mismos. Hoy en día, para algunos investigadores, casi el mismo número de hombres que de mujeres sufren malos tratos por parte de sus parejas.
Si nos refiriéramos al maltrato hacia las personas independientemente del sexo, se avanzaría muchísimo. No hay que obviar que dentro del ámbito familiar, no sólo existe la mujer maltratada, sino también los hombres maltratados.
En muchos países, entre ellos algunos del continente americano, el número de hombres que reciben malos tratos de sus parejas es prácticamente similar al de las mujeres, cuando no mayor.
En los Estados Unidos, por ejemplo, el número de hombres maltratados por sus esposas supera al de las mujeres golpeadas por sus maridos, mientras que en España, la carga está pareja, lo que ha motivado a un grupo de hombres de este último país a crear una plataforma institucional con miras a revertir esa tendencia
Un hombre maltratado es aquel que es habitualmente agredido, en forma física o verbal, por su esposa, sus hijos o por quienes conviven con él. Por el tipo de sociedad patriarcal en la que vivimos, la golpeada suele ser la mujer. A un hombre le cuesta admitirlo.
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Los hombres maltratados no se atreven a denunciar estos hechos, porque los ven como algo que puede afectar a su hombría.
La percepción común es que los hombres nunca son las víctimas de la violencia doméstica. Para resolver el problema debemos liberarnos de este tabú y tener un acercamiento más equilibrado al problema.
Como sucede con la mayoría de los problemas de violencia familiar, la situación empeora día tras día y los maltratos aumentan puertas adentro y con más de un cómplice.
Si bien cuando se habla de violencia familiar se suele pensar en la agresión física, el maltrato verbal o psicológico es a veces mucho más doloroso.
La valorización que se hace de los actos del hombre y cómo se le habla suelen ser formas de violencia mucho más comunes de lo que se cree.
La agresión verbal es más citada ante los profesionales por los hombres que por las mujeres.
La desautorización de la palabra frente a los hijos es sumamente agresiva para los hombres, aunque la comunidad tiene poca conciencia de esto. Cuando este tipo de críticas no se realiza en la intimidad, las agresiones se transforman en graves denigraciones.
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La principal causa reside en el hecho de que se trata de matrimonios enfermos. Aunque los problemas económicos, la falta de trabajo y las adicciones aumentan las formas de violencia, las principales causas de la violencia doméstica son el deterioro de la relación de la pareja y la incompatibilidad de caracteres, que empiezan a chocar y llegan los malos tratos.
La problemática puede ser enfocada desde distintas aristas: desde la desigualdad social entre los géneros en cuánto al ejercicio del poder entre varones y mujeres- a en la actualidad, posturas machistas y feministas y autoritarismo.
El hombre está siendo desplazado del lugar de proveedor de los bienes de la familia. Al disminuir su salario o quedar sin trabajo, aparece una situación que daña su autoestima y aumenta la agresión del grupo familiar hacia él.
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Muchas mujeres viven en una encrucijada caótica entre el hogar y el trabajo, y su casa es el único lugar de desahogo para ellas. La mujer pelea contra el varón que la oprime y el hombre golpeado, en este caso su marido, es un representante de esta opresión.
El enfoque psicológico, sostiene que la violencia es el resultado de experiencias traumáticas sufridas en la infancia.
Los varones maltratados constituyen un tema tabú, un tema que en la mayoría de los casos nos sorprende o nos angustia, y al que damos por respuesta alguna frasecita "machista" .
El maltrato que reciben tantos varones como mujeres exige una mirada a los cambios que se están generando en nuestra sociedad globalizada, pues se está distorsionando la realidad de las personas maltratadas.
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Por una cuestión cultural o de falso machismo, debido a una estima desvalorizada, estos varones se niegan la posibilidad de trabajar estos aspectos que los lastiman tanto, y la misma sociedad no les ha dado un lugar significativo en la misma, precisamente porque no ha sido demandado por ellos, víctimas del autoritarismo.
El hombre no sale solo de un problema como éste. Necesita de un grupo de pares, sentir que existe la posibilidad de salir de esta trampa y encontrar su lugar en el mundo.
Lee mas en: Noemi Joves





2 comentarios
abril-ale 26 abr 2011 | 06:20 AM
¡No al maltrato psicológico y físico a mujeres y hombres!
Millones de abrazooooooooooooooos.
yeidylayei 26 abr 2011 | 11:02 PM
con fieso que no lo termine de leer todo pero como sigas asi...ya veras de lo k soy capaz.......
no mentiras es broma...a un amigo le pasaba que el ella lo malatrataba pero el jamas le levantaba la mano y era lo que ella en el fondo buscaba para decir el me pego...dañaba y tiraba las cosas de la casa, y claro tambien por que el sabia que si le respondia le hacia daño....era penoso y horrible mas aun contarselo a alaguien...mi mujer me pega....hasta que un dia si llego el dia en que con mucho respeto la tomo de los blazos la sento a la fuerza y le dijo por donde salia y se ocultaba el sol...poniendo un monton de cartas sobre la mesa y el hasta aqui..y nunca mas....a veces se chifloretea pero ya no es el mismo bobo que recibia zapatos con la espalda y el jugo en la chaqueta...RESPETO escencial de parte y parte
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