Los sexólogos recomiendan que cada pareja descubra su propia manera de satisfacer el instinto amoroso, espontánea y naturalmente, sin obligaciones ni servilismos....

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El sexo fortalece la pareja y es uno de los ingredientes principales para que la relación funcione. Pero lo saludable es hacerlo cuando puedes y te apetece, no por imposición. De hecho, la última encuesta de Durex relacionada con la satisfacción sexual revela que para el 67% de los españoles el sexo es importante. Un dato que se queda algo corto, ¿no creéis?

Según este mismo estudio los españoles realizamos 118 coitos al año, más que la media mundial (103 coitos). Dedicamos 16 minutos a cada encuentro, menos que la media mundial (18 minutos). Menos de la mitad (49%) estamos plenamente satisfechos con nuestra vida erótico-sexual. El 81% de los hombres llegan siempre o casi siempre al orgasmo, frente al 52% de las mujeres, y al 54% nos gustaría probar "actividades nuevas".

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Vamos que aprobamos raspados y no es que estemos plenamente satisfechos, la verdad. Los expertos consideran que "lo importante es que el sexo sea placentero; la satisfacción, no es cuestión ni de cantidades ni de intensidades" y recomiendan tener una visión más relajada de la sexualidad sin marcarnos metas ni convertir a la otra persona en una máquina de obtener placer o un número de coitos.

Una teoría según la cual los encuentros sexuales deberían realizarse "en función de la disponibilidad y apetencia de las personas pero no por quedar bien o para cumplir y dar la talla". Tener altos niveles de actividad sexual no quiere decir que lo vuestro vaya a durar más o que la relación sea mejor que la de otras personas que practican menos sexo. Es más, a veces el efecto es el contrario, muchas parejas utilizan el sexo para compensar el "déficit de la felicidad" y la falta de entendimiento.

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Por tanto, en lugar de obsesionarse y pensar cosas como "¿Porqué no lo hacemos tanto como antes? ¡De hoy no pasa! o ¿Será que ya no le gusto?", a lo mejor habría que hacer un planteamiento más basado en la comunicación que en el placer. Tampoco está de más dedicar más tiempo, en calidad y cantidad, a nuestra pareja para así saber cómo se siente, si hay algo que le impide tener relaciones (el estrés y las obligaciones cotidianas son los principales responsables de que se nos quiten las ganas), si también se siente insatisfecho y sobre todo, para saber cómo complacer a nuestro compañer@.

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Porque todo es empezar, cuando más lo haces más ganas tienes y viceversa, si no lo prácticas corres el riesgo de perder el interés y acostumbrarte a estar en el dique seco. Lo cual puede traer graves consecuencias para tu salud y para el futuro de la relación. Así que ¡ponte a ello!

 

Fuente:  Con Derecho A Roce,