.

Hace un año, X me dejó por otra... A la pena del abandono se añade el sentimiento de haber sido engañado: ¿desde cuándo conoce a su nueva pareja? Mi pena acabó cicatrizándose, hasta que un día X vino a verme. Como por azar, ¡esa noche yo no estaba sola! X describió su felicidad conyugal -se había casado- y, a pesar de la presencia de mi nuevo amigo Y, empezó a recordar cosas que habíamos vivido juntos. Al cabo de un rato, Y se marchó. Deberíamos habernos visto al día siguiente, pero yo no quería nada más de él. Volví a sentirme enamorada de X, quien, tras una velada maravillosa, me había dejado desamparada y nostálgica para volver con su esposa.
Un tiempo más tarde -X me espiaba o tenía un sexto sentido-, estaba cenando con Z. Todavía no había pasado nada entre nosotros, pero esa noche era decisiva. Entonces apareció X. Esta vez, utilizó la desesperación. Pensé en echarlo, ya que corría el riesgo de comprometer mi relación con Z, pero me dejé llevar por la compasión hacia mi ex. X se quedó con nosotros o, al menos, conmigo, ¡porque enseguida Z sintió que sobraba!
Desde entonces, X me ha llamado alguna que otra vez. Cada vez que lo olvido, se acuerda de mí. Siempre estoy bajo su hechizo y reconozco que me ha protegido de desengaños amorosos. Sin embargo, no es necesario que se presente una tercera vez para constatar que no soporta mi libertad. Como por azar, sólo me visita cuando estoy con un hombre, mientras que yo no sé ni su dirección, ¡ni conozco a su mujer! A veces me pregunto si debería mudarme para escapar de él definitivamente.
Afrontar las cosas de cara

Lo has entendido: X no soporta verte con otro chico, aunque fuera él quien te dejó. Es probable que te vigile para localizar vuestros encuentros. En ese caso, mudarte no serviría de nada, ya que seguiría tu pista. Es mejor romper de una vez por todas y, esta vez, ¡eres tú quien debe hacerlo!
Lo que busca X, no es ni tu felicidad ni salvarte de un fracaso amoroso. No le corresponde a él saber lo que te conviene, ya que renunció a ti voluntariamente. Al intervenir en tu vida, busca principalmente demostrar que todavía posee cierto control sobre ti. Es probable que se arrepienta y que te quiera mantener a su disposición. Por otro lado, no tiene la intención de volver a vivir contigo.
Ser libre de amar

Amar a alguien es confiar en esa persona y darle libertad para que tome sus propias decisiones. X no te quiere, ¡sólo quiere someterte! Aprende a ver la persona calculadora y egoísta que se esconde tras la máscara del hombre que amabas.
Has demostrado tu carácter al no inmiscuirte en la vida de X. Así que, ¡mantente firme y no permitas que se meta en tu vida! No lo dejes mermar tu seguridad; de lo contrario acabarás siendo su víctima consentida. Date cuenta de que eres libre de amar a quien quieras y ser capaz de rehacer tu vida amorosa sin él. De este modo, sus "persecuciones" dejarán de afectarte. Si deja de influenciarte, ¡parará de acosarte!
Fuente: M. Chouchan





Escribe un comentario