¿Qué sucede con el sexo, algo tan natural en los animales como la alimentación y el descanso nocturno? ¿Por qué no hay los mismos millones de páginas web dedicadas a la alimentación o al buen dormir? ¿Será verdad que no pensamos en otra cosa?

Hace más de medio siglo, el impagable Groucho Marx ya ironizaba sobre esta cuestión. En uno de sus diálogos más célebres, preguntaba a una abnegada esposa y madre: -¿Por qué y cómo ha llegado usted a tener veinte hijos en su matrimonio? -Amo a mi marido -decía ella.
-A mí también me gusta mucho mi puro -respondía Groucho-, pero de vez en cuando me lo saco de la boca.
Si bien no es cierto que todo el mundo tenga como centro de gravedad el sexo, la sensación es que siempre está en el aire, dispuesto a arrebatarnos la voluntad en el momento que bajemos la guardia.
Con el paso del tiempo, la rutina y las agendas sobrecargadas hacen que la sexualidad parezca ser sólo una pequeña parte de nuestra vida, pero cuando no funciona, ......, vuelve a ser muy importante y reclama toda nuestra atención.
¿Cómo vives el sexo?

Precisamente porque, salvo excepciones, el sexo es un acto libre, en el que una, dos o más personas disfrutan de su intimidad y la comparten, hay tantas maneras de entender el sexo como individuos.
Hay personas que viven el sexo de manera singular, pero eso no significa que participen en películas porno. De hecho, el sexo siempre es singular -o como mucho dual- porque se adapta a las necesidades y a la fantasía de cada persona y pareja.

Puesto que la imaginación humana no conoce límites, nos sorprenderíamos al ver qué pasa detrás de las paredes de nuestros vecinos o amigos, porque el sexo cierra la puerta de lo convencional e impostado y da rienda suelta a los propios deseos.
Las diferencias ya empiezan entre hombres y mujeres: ellos son más visuales y obedecen a impulsos más primarios, ellas son más curiosas y sofisticadas; ellos viven a menudo la sexualidad como una prueba de virilidad, ellas como un acto de comunicación profunda con su pareja; ellos raramente hablan a sus amistades sobre su vida sexual, ellas disfrutan de la complicidad entre amigas y comparten sus experiencias.

Algunas personas disfrutan si otros las observan mientras realizan el acto sexual, otras se entregan a complejas fantasías de dominación y sumisión; hay parejas que han intentado todas las posturas del kamasutra, y otras que prefieren un coito en silencio y con la luz apagada en una conocida postura.
Todo ello forma parte de la sexualidad, por eso es tan difícil de acotar y clasificar.
Lo importante es tomarla como una diversión y un vehículo para armonizar con nuestra pareja, una forma de comunicarnos con ella por otros medios.
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