Según lo ha expresado Saramago, cuando una idea se hilvana a otra, pronto indicamos que tal acto pertenece a una asociación de ideas, y no falta quien opine que todo el proceso mental humano deriva de esa estimulación sucesiva, muchas veces inconsciente, otras no tanto, otras compulsivas, otras obrando en fingimiento de lo que es para ser adjunción distinta, inversa a veces, en fin, que hay muchas relaciones, pero ligadas entre sí por la especie que juntas constituyen, y siendo parte de lo que latamente se puede denominar comercio e industria de los pensamientos, por eso el hombre, aparte de lo que en otros aspectos sea, haya sido o pueda ser, es espacio industrial y comercial, productor primero, detallista después, consumidor al fin.

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Pero en el arte amatorio, a las mujeres les gusta sentirse deseadas y amadas. A veces de un modo salvaje; otras, de una forma dulce y silenciosa. Por lo tanto, siempre es bueno saber explorar lo que podría ser denominado “El Jardín de las Delicias”.

Sin embargo, el genial Mario Benedetti ha dejado junto a su obra una pregunta en suspenso “¿Ustedes cuando aman consultan el reloj...”?

Pero muchas veces ellos insisten en salirse con un: ¿Cómo estuve? ¿Te gustó? ¿Lo hice bien? Seguramente son algunas de las preguntas que las mujeres tienen que escuchar, por lo menos, una vez en la vida. Y eso deviene porque casi ningún hombre cumple al cien por ciento con sus exigencias sexuales.

Acto final, ellas siempre terminan respondiendo con una sonrisa de pasta dental y un semidormido “sí” cuando se callan, o con un rotundo: “no, déjame dormir y no me quites la cobija”.

 

 

Claro, eso no siempre pasa, pero la cuestión es que las mujeres casi nunca les comentan los errores cometidos por su pareja. Pero en esta columna siempre es permitido espiar las intimidades. No obstante, es sabido que para enumerar los errores que ellos cometen, no sólo en la cama, tendría que publicar un portal especial para ello, pero como no es posible, abreviaré…

1 – Hombre, sólo déjate guiar por tus instintos y los de ella. No te creas nunca el rey de la cama. Siempre habrá cosas nuevas qué aprender y si es con tu pareja estable, mucho mejor. Tampoco creas que por tu linda cara conseguirás todo y fácil. Si eres guapo y arrogante, conseguirás mucho menos que si eres gentil, atento y buscas tu propio placer sin olvidarte del goce de ella… Al final, estas en eso, ¿no?

 

 

2 - Tu mayor poder sexual está en las manos, en las palabras y en la lengua. Y de eso sí, tú puedes hacer gala desde antes. Por consiguiente, tómate tu tiempo para seducir y luego para embestir… La prisa es enemiga de la perfección.

 

 

3 – No te olvides que siempre, lo más sabroso se saborea con calma. Así que cuanto más tiempo inviertas en caricias, en besos apasionados, en roces delicados, antes de llegar a la penetración, al final, créeme, saldrás ganando… No te arrepentirás.

 

 

4 - Que te preocupe más la creatividad, y no el tamaño, porque lo segundo es sólo una cuestión de gustos. Hay a quienes les gusta monumental, pero éste, por sí mismo, está comprobado que no proporciona incontable placer, y la mayoría de las mujeres coincide en que los prefiere estándar siempre y, cuando sean ágiles y veloces mucho mejor.

 

 

5 - Siempre es bueno explorar, así que si las mujeres proponen algún juego, no te asustes. Tiene que haber complicidad a la hora de los juegos sexuales. Tampoco ellas quieren sentirse “bien” cuando de tener sexo se trata. Ellas buscan sentirse bien cuando toman un café o descansan, no cuando se tiene sexo. Recuerda que a ellas les gusta sentirse deseadas, amadas y veneradas, sí, pero a veces de un modo salvaje; otras, de una forma dulce y silenciosa… ¿Quién sabe, te vistes de Indiana Jones?

 

 

Que hay una relación comprensible entre todas estas supuestas teorías y la Realidad insidiosa de la vida, ya se sabe y no tardará mucho en comprobarse, pues barajado y reordenado este orden, de ideas hablo que no de otra cosa, entonces podríamos llamarlo con propiedad de ideas asociadas, con o sin compañía, o en comandita, acaso sociedad cooperativa, nunca de responsabilidad limitada, y jamás nunca de anónima… ¿No es verdad?

 

Carlos Delfante