Se trata de una tradición silente transmitida de madres a hijas. Se practica en la intimidad del hogar y cuando las niñas empiezan a desarrollarse, teniendo como objetivo retrasar, en la medida de lo posible, la atención masculina hacia sus cuerpos. Así, piensan, evitan relaciones sexuales precoces (consentidas o no) y los consiguientes embarazos no deseados entre las adolescentes. Hablamos de una práctica anciana que tiene lugar en Camerún principalmente, pero también en países como Chad, Togo, Benín, y que se conoce como el ‘planchado de pechos'. Ahora, gracias a un informe de la agencia oficial de cooperación alemana GTZ, hemos podido conocer más detalles de esta dolorosa práctica.

Grupo de escolares en Camerún.

 

Se calcula que unos cuatro millones de mujeres han sufrido esta medida de choque para retrasar el crecimiento de los senos. Así se asegura en un artículo publicado en El País que recoge datos de GTZ, organización que ha realizado un estudio de campo entre más de 5.000 mujeres, de edades comprendidas entre los 10 y los 82 años. Unos pechos demasiado desarrollados a una edad demasiado temprana puede significar, según algunas de las mujeres de Camerún, un pasaporte a la violación o al embarazo precoz. De lo que se trata con el planchado de pechos es de alejar a las púberes del sexo disminuyendo, a los ojos de los varones, su atractivo sexual.

 

 

¿Cómo se realiza el planchado de pechos? Generalmente, y con una metodología bastante rudimentaria, se emplean todo tipo de objetos, como pueden ser un palo, una mano de mortero o un cucharón de madera. Se calienta uno de los extremos en el fuego y, seguidamente, se procede a masajear y oprimir el pecho de la niña con la finalidad de ir aplanándolo poco a poco. Esta misma operación se repetirá, día a día, durante meses. El objetivo a corto plazo no es otro que el de detener el crecimiento de los senos. A largo plazo, y aunque sea difícil de entender en occidente, las madres intentan preservar la independencia y el futuro de sus niñas alejándolas de un matrimonio forzoso o un embarazo no deseado, que las apartaría automáticamente de sus estudios.

 

Efectos secundarios

 

 

 

Junto con un fuerte trauma psíquico, los efectos del planchado de pechos son más que evidentes. En primer lugar, y según recoge un interesante reportaje de National Geographic, la presión ejercida sobre los senos puede derivar en la cicatrización y el aumento de la densidad del tejido del pecho. Ello, evidentemente, sin contar con la inflamación, posibles trastornos en los conductos e incluso una fuga del fluido del seno. Asimismo, el desarrollo del pecho puede verse alterado, interrumpiéndose durante varios años. Pero el catálogo de secuelas no se acaba aquí, pues hay que añadirle los intensos dolores, el riesgo de infecciones, los abscesos e, incluso, el riesgo de padecer cáncer de mama.