ALOmujeres habló con algunos gays y lesbianas. Todos coinciden en que quienes salen del clóset se quitan un peso muy grande de encima y viven una vida interior más tranquila.

Salir o no salir del clóset, es el dilema al que se enfrentan las lesbianas en su vida familiar y laboral a lo largo de su vida. Aunque la decisión es el resultado de un proceso completamente íntimo y personal, lo cierto es que no vivir públicamente la homosexualidad produce estrés.

ALOmujeres habló con algunos gays y lesbianas quienes coinciden en que a pesar de las adversidades que enfrentan en la sociedad, vivir públicamente la homosexualidad ayuda a que dejen de vivir en un estado constante de alerta y a estar tranquilos. También dicen que dejan de pensar en si deben o no tener comportamientos masculinos o femeninos y, simplemente, son ellos mismos ante los demás.

"Ahora, vivirla abiertamente significa afrontar el prejuicio, el juicio, la condena religiosa, el desprecio de algunos familiares, especialmente aquellos que reclaman nietos o sobrinos. Esos son los contras", dice Alejandro*, un profesor de Costa Rica, quien siente que vive en una sociedad muy conservadora aún con el tema y por eso muy pocas personas saben de su homosexualidad.

Aquí no vamos a hacer un estudio sociológico de lo que significa estar en el clóset o salir de él, pero sí te vamos a decir las cosas que cambian a simple vista si estás afuera o adentro en tu vida familiar, laboral y de pareja.

Si estás en el clóset

  • En la casa

Tarde o temprano tus padres esperarán que presentes a tus novios. Así que lo más normal es que lleves a tu casa hombres para demostrar que eres una mujer heterosexual. Nunca vas a ser transparente con las personas que más te aman y, en cambio, vas a tener que inventarte una buena argumentación para justificar por qué no te casas o tienes hijos, un tema de discusión común en cualquier familia tradicional.

  • Con los amigos

Llevar públicamente una vida heterosexual con tus amigos significa tener que decir muchas mentiras y/o probablemente tener dos grupos distintos de amistades, los que son gay y los que no. Esto significa que vas a perderte ocasiones especiales de tus personas más cercanas si coinciden en la misma fecha y deberás justificar tu ausencia con mentiras.

  • En el trabajo

Vas a tener relaciones distantes con tus compañeros. A pesar de que lo ideal es no intimar con quienes trabajas, es algo inevitable y los demás siempre van a sentir una barrera que puede afectar, en algunos casos, el desempeño profesional y el trabajo en equipo. Además, tendrás que soportar en silencio o ignorar los comentarios despectivos que se suelen hacer sobre gays y lesbianas y, probablemente, participaras falsamente en las conversaciones en torno a los hombres, normales en cualquier grupo de mujeres.

  • Vida de pareja

A menos de que te decidas por el celibato o vetes esta parte de tu vida, cualquier relación de pareja deberás llevarla en total silencio, algo que castra la espontaneidad en público si estás enamorada. Deberás cohibirte de ciertas manifestaciones públicas de afecto y eso es algo frustrante para muchas personas que aman los besos, las caricias, los abrazos, etc.

Por otro lado, algunas lesbianas optan por simular que llevan una vida en pareja heterosexual para encajar con las tradicionales convenciones sociales. A menos de que tengas un cómplice que juegue a ser tu novio y esposo, lo más probable es que lo estés engañando las 24 horas, algo deshonesto que difícilmente se mantiene en el largo plazo y termina en un desastre emocional.

  • Salud

Si los profesionales en salud no saben que eres lesbiana, tal vez no puedan hacer los diagnósticos y tratamientos adecuados, sobre todo si se refiere a tu salud sexual y reproductiva.

Si saliste del clóset

  • En la casa

Tus padres y familiares ya no esperarán que lleves a tu novio a la casa y, si son de tradiciones, tampoco esperarán que te cases. Seguramente no fue fácil darles la noticia y, en algunos casos, la situación se complica cuando se sale del clóset, pero si te aman, respetarán todas tus decisiones y te apoyarán e, incluso, desearán que encuentres la pareja ideal.

  • Las amistades

No tendrás que mentirle a nadie. No tendrás que salir con hombres y demostrarles a ellos y a tus amigos que te gustan. Todo lo contrario, podrás ser tú misma siempre, en todo lugar, y no dividirás tus grupos de amistades entre los que saben que eres lesbiana y los que no. Vivirás en un ambiente más diverso y tolerante.

  • En la oficina

Si saliste del clóset y tienes un trabajo estable tendrás la seguridad de que estar ahí no tiene nada que ver con tu orientación sexual sino exclusivamente con tu desempeño profesional, algo que te dará más seguridad y autoconfianza.

Ahora, si no has salido, debes tener en cuenta que por el contexto cultural en el que vivimos, hay algunos ambientes de trabajo y contextos más homofóbicos que otros. Es un tema complejo. No es lo mismo ser una figura pública a no serlo y, si lo eres, no es igual ser una artista a una candidata a la alcaldía. Tampoco es fácil que a un actor lo escojan como galán si públicamente se sabe que es gay, porque estos roles de telenovela están definidos desde siempre con ciertos parámetros para los comportamientos sexuales de los personajes.

Por otro lado, podrás hablar con tranquilidad de lo que hiciste el fin de semana pasado y ya no tendrás que soportar en silencio los comentarios y chistes sobre homosexuales de tus compañeros.

  • Vida en pareja

Si los demás saben que eres lesbiana no vas a lastimar los sentimientos de ningún hombre. Es posible que alguno se enamore de ti, pero desde el principio va a saber que no es posible y tarde o temprano desistirá. Pero, si no lo sabe, lo más probable es que haga su mayor esfuerzo por conquistarte y, al descubrir la verdad, saldrá lastimado.

Podrás, además, reclamar los derechos constitucionales que el gobierno le ha concedido en los últimos años a la población LGBT sin que la familia de tu pareja (si salió del clóset) se lleve sorpresas.

  • Salud

Ser transparente con tu médico será un factor determinante para tomar las mejores decisiones en cuanto a tu salud. Puedes preguntarle a tu doctor de cabecera sobre su experiencia con población LGBT o consultar organizaciones sobre el directorio de profesionales amigables con la comunidad.

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