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¿Cómo viven los jóvenes de hoy en día la diversidad sexual? ¿Se enfrentan a los mismos problemas que las generaciones anteriores, o bien ha habido un cambio de mentalidad? En el plano de las conquistas sociales, está claro: la homosexualidad se tiene muy en cuenta. Sin embargo, ¿qué sucede con la opinión que pesa sobre los homosexuales en la familia, en el trabajo...? Las respuestas y los resultados arrojados por un cuestionario realizado entre 508 homosexuales revelan que aún queda mucho camino por recorrer. «Teniendo en cuenta las dificultades que enfrentan los homosexuales, creo que es importante poner en marcha instrumentos concretos para apoyarlos, en particular en lo que respecta a la relación con sus allegados», comenta Isabelle Chollet, psicóloga colaboradora de Refuge, asociación francesa que acoge a jóvenes gais y lesbianas entre 18 y 25 años, víctimas de homofobia.

 

 

El descubrimiento de la homosexualidad

 

 

 

«En términos comparativos, hoy en día los jóvenes descubren antes la homosexualidad», señala Isabelle Chollet. Parece que esas sensaciones de extrañeza o emoción por personas del mismo sexo se presentan a partir de los 15 años, frente a los 17 años que reflejaban las encuestas anteriores. En cambio, el plazo para contarlo al entorno suele ser mayor: la mayoría se lanza entre los 22 y los 24 años. Es decir, entre unos 5 y 9 años más tarde. Unas cifras que ponen de manifiesto que el período de silencio para «salir del armario» va en aumento. Podría pensarse que la influencia de los medios de comunicación resulta liberadora, pero queda demostrado que no es tan sencillo...

 

 

¿Sigue la familia siendo homófoba?

 

 

Lo más difícil es revelar la homosexualidad a los padres. Solo el 74 % de los padres está al corriente, el resto sigue ignorando la situación. Extrañamente, la madre se lleva la palma. El 11 % confiesa que tiene más miedo de confesarlo a la madre, mientras que solo un 6,6 % teme más el momento de confesarlo al padre. «Algunos jóvenes tienen miedo de que los echen de casa y dejen de quererlos», explica la psicóloga. Una amenaza muy real, puesto que una de las principales funciones de la asociación Refuge es acoger a quienes han sido expulsados tras haber «salido del armario».

 

Para los que han superado la prueba y han decidido dar el paso, queda por determinar la forma de anunciarlo. A la pregunta: ¿Cómo se lo contaste? El 60 % se atrevió a contarlo cara a cara, el resto recurrió al teléfono o a una carta. Por último, la participación de un tercero también suele ser frecuente. Un hermano o hermana que encuentra un mensaje de un(a) enamorado(a), del mismo sexo y «se chiva».

 

Tasas de suicidio alarmantes entre jóvenes homosexuales

 

 

 

La homosexualidad ha dejado de ser motivo de vergüenza... ¡pues va a ser que no está tan claro! Si no, ¿por qué la tasa de suicidio sigue siendo tan importante?: El 30 % de los encuestados señaló haber intentado suicidarse, frente al 3 % de la población en general... «El rechazo familiar posterior al anuncio de la orientación sexual, la violencia tanto física como psicológica, y la exclusión del domicilio familiar son los factores que con mayor frecuencia los empujan a realizar tales acciones», comenta Isabelle Chollet. Las consecuencias directas del aislamiento son la negación de sí mismos, de su identidad y su sexualidad. El que nuestros allegados no nos acepten tal como somos da lugar, casi con total seguridad, a una autoestima muy baja, períodos de depresión (que se presentan cuando se aproxima el anuncio de la orientación sexual) y miedo constante a decepcionar a los demás.

 

 

Deseos de vivir en pareja

 

 

El fuerte deseo de desmarcarse que puede rodear a la homosexualidad parece ceder el puesto a otros deseos, empezando por el de vivir en pareja y crear una familia, que asciende a un 60 %, frente al 36 % de los hombres y el 56 % de las mujeres de encuestas anteriores. Y ello, a pesar de que consideren difícil la realización de sus aspiraciones. El proyecto de tener hijos también ha aumentado: el 60 % de los encuestados desea tener hijos, frente a las cifras de encuestas anteriores que revelaban un 84 % en el caso de los hombres y un 25 % en el de las mujeres. ¿Qué ha ocurrido? «El matrimonio homosexual supone una verdadera evolución social», explica Isabelle Chollet. La legalización administrativa también ha contribuido a romper varios tabúes.

Compartir la vida con una persona del mismo sexo ha pasado a formar parte de las costumbres. Lo que no quiere decir que todo esté ganado: ser hijo de una pareja homosexual sigue siendo una situación muy delicada en el ámbito escolar, donde los insultos homofóbicos siguen estando a la orden del día. Por otro lado, la sociedad y las instituciones tardan en aceptar el derecho a la igualdad con parejas de sexo distinto y la familia. En España, el matrimonio homosexual se aprobó en 2005 en medio de una gran polémica. A día de hoy, sigue pendiente la resolución del recurso de inconstitucionalidad presentado ante el Tribunal Constitucional. Al legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo también se abrió la posibilidad de que las parejas homosexuales pudieran adoptar.

 

¡El recurso al apoyo psicológico evoluciona!

 

 

Descubrir, asumir y vivir la homosexualidad a veces resulta difícil... una realidad ante la que cada vez más personas intentan hacer frente. La ayuda del psicoterapeuta... El 47 % está a favor. No obstante, el perfil se establece a partir de ciertos criterios: aunque no es necesario que sea homosexual, sí que es preferible que sea «homosensible». El 61 % prefiere que sea una mujer. En cuanto a los motivos de la consulta, no tratan tanto de saber «¿por qué son homosexuales?», sino «¿qué hacer con ello?»... El principal motivo son las dificultades que encuentran en el día a día en la familia, el trabajo, etc.

 

¡La homosexualidad sigue siendo una excepción a la norma! Cada vez se habla más de ella, tiende a pasar a formar parte de las costumbres aceptadas, sin embargo, la aceptación familiar sigue siendo una cuestión dolorosa para ambas partes, un motivo de crisis familiar. Aún persiste el miedo a ser juzgados, al que se añade el de que no ser comprendidos, lo que causa un profundo sentimiento de soledad común a gran parte de ellos.

 

 

C.Maillard